Poems

El Buen Muñeco

de niño los viejos me compraron un Porfiao. véase un muñeco vacío
de lenguaje,
que lleva el contrapeso en la base y que golpeado con fuerza hacia cualquier 
dirección, siempre termina por estar derecho.

tenía la sonrisa atroz y la mirada hueca.

pasé largas horas sentado
tratando de tumbarlo, pero nunca lo lograba. por más que en la cabeza lo
golpeé
el rojo muñecón se la agenció para quedar derecho.

el juego me volvió el Gran Porfiao:
véase un sujeto vacío de lenguaje,
que lleva el contrapeso entre las piernas y que, golpeado con fuerza hacia
cualquier dirección, siempre termina por estar derecho.

esto no le agrada a los mayores,
tan alegres y enfocados en el arte de mandar.

soy para tu bien el Buen Muñeco.
si quieres comprobar cómo me enderezo

golpea mi cabeza.

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